Boletín Al-Anon y Alateen en acción
Boletín de Al-Anon que actualmente se publica seis veces al año y contiene pasajes traducidos de la revista
The Forum, con historias personales inspiradoras.

Mi madre no bebía, pero durante toda su vida se dedicó a mi padre, a quien le gustaba beber. Cuando era niña —la segunda de tres hermanas y un hermano menor— me di cuenta de que sentía lástima por mi padre. Le echaba la culpa a mi madre por los golpes que él me propinada.

Cuando llegué por primera vez a Al-Anon, se me hizo difícil el concepto del desprendimiento. Me llené de temor y de preocupación por mi ser querido. La idea de alejarme de sus problemas me parecía equivocada. ¿Cómo iba a poder yo soltar las riendas en el momento en que parecía que él más me necesitaba?

He estado asistiendo a las reuniones de Al-Anon durante cuatro años, pero desearía haberlas encontrado años atrás. No me crie en un ambiente de adicción, pero, cuando me casé, ese fue el ambiente. La adicción terminó con nuestro matrimonio y, consecuentemente, he tenido la custodia de nuestro hijo desde que tenía seis años de edad. A pesar de que nos divorciamos, permanecimos cerca y mi hijo visitaba a su madre todos los días. Cuando mi hijo tenía solo trece años, encontré a su madre muerta a causa de la adicción. Nunca pensé que mi hijo fuera a recurrir a las drogas y al alcohol, pues él era consciente de cómo la adicción había destruido nuestra familia.