Recientemente, tuve el privilegio de escuchar el Quinto Paso de una persona. Mientras me contaba las múltiples maneras en que se había lastimado a sí mismo, le preguntaba: «¿A qué regla se debía eso?». Se echaba a llorar. Esa regla era la creencia que había interiorizado a los cuatro años, mientras se criaba en una familia afectada por la enfermedad del alcoholismo.

Después de eso, les pregunté a miembros de mi grupo de Al-Anon y reflexioné personalmente sobre la pregunta: ¿A qué regla se debía eso? Todos dimos respuestas similares y a la vez diferentes, basadas en lo que nos comunicaban nuestras madres, nuestros padres o nosotros mismos. Habíamos escuchado cosas como «Que no te vean», «No grites demasiado», «No te valgas por ti mismo» y «No se lo digas a nadie». Lo que sea que hayamos escuchado, se nos quedó grabado.

Ahora que estoy en recuperación, puedo preguntarme si esa regla sigue siendo válida o aplicable, y si la volvería a elegir. Si ya no me sirve, puedo dejarla ir. En su lugar, mi Poder Superior puede darme guías más amables, bondadosas y amorosas en lugar de reglas.

Por Barbara K.

The Forum, enero de 2026

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