Cuando llegué por primera vez a Al‑Anon, quería una lista de consejos para mantener sobrio a mi ser querido alcohólico. Me sorprendió que nadie me diera una lista de lo que debía hacer. Lo que escuché una y otra vez fueron los lemas. Comprendí que, si encontraba alguna lista en Al‑Anon, era para que yo la hiciera, no para mantener sobrio al alcohólico.

Utilicé los lemas para dejar de pensar en su conducta y concentrarme en mi comportamiento. Aprender sobre los lemas «Vive y deja vivir», «¿Cuán importante es?» y «Suelta las riendas y entrégaselas a Dios» fue el comienzo de mi recuperación. Me proporcionaron un método para sacar de mi cabeza los pensamientos e ideas descabellados. Cuando quería decirle al alcohólico —o a cualquier otra persona a la que quisiera controlar— cómo debía vivir su vida, recurría a los lemas para calmar mi mente y tener algo más en qué pensar.

A medida que avanzaba en mi camino de recuperación, me di cuenta de que había acudido a Al‑Anon para arreglar la conducta del alcohólico, pero me quedé para arreglar mi propio comportamiento. Todavía no lo he arreglado por completo, pero ahora tengo muchos instrumentos que utilizo para ayudarme a vivir una vida tranquila, serena y alegre, independientemente de si el alcohólico bebe o no.

Por Lorna F.

The Forum, agosto de 2025

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