Antes de llegar a Al‑Anon, estaba convencida de que debía esforzarme para que mi esposo alcohólico dejara de beber. Pensaba que me tocaba controlarlo todo: el hogar y las finanzas. Daba excusas por su comportamiento. Sabía que todo iría bien si tan solo él dejaba la bebida. Finalmente, él tocó fondo, y yo también. Entró en rehabilitación y se tomó en serio su recuperación.
Gracias a Al‑Anon, descubrí que yo lo estaba manejando todo mal y que, al controlarlo todo, él sentía que no valía nada. Había herido sus sentimientos. Ambos empezamos a trabajar en nuestros programas, y qué diferencia ha hecho el utilizar los instrumentos de los Doce Pasos, los lemas y la literatura. Ahora seguimos creciendo continuamente gracias a nuestros programas. Ambos estamos muy contentos de saber que no tenemos que ser perfectos. Me encanta el lema «Progreso, no perfección». Alcohólicos Anónimos y Al‑Anon nos han salvado la vida.
Por Leslie R.
The Forum, agosto de 2025
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