Cuando llegué a Al-Anon, mis habilidades para manejar los conflictos eran prácticamente inexistentes. Las opciones que yo tenía eran hacer todo o no hacer nada: o bien luchar con todas mis fuerzas por conseguir que se reconociera que tenía razón, o bien marcharme en silencio, sintiéndome insignificante. Me sorprendió mucho descubrir en Al-Anon que tenía otras opciones. Podía hacer preguntas en lugar de dar las cosas por sentado, e incluso podía discernir en qué conversaciones debía participar.

Cuando mis hijos eran pequeños, discutían por cualquier cosa: qué programa ver en la televisión, a qué volumen ponerlo, quién debía sentarse en cada asiento. Para entonces, yo ya llevaba unos años asistiendo a Al-Anon, así que escuchaba el alboroto sin intervenir ni resolver sus disputas. Frustrados, me gritaban: «¿Por qué no nos ayudas?». Yo les explicaba tranquilamente que les estaba dejando que encontraran su propia manera de resolver el conflicto. Aunque esa no era la respuesta que esperaban, les ofrecía opciones sobre cómo manejar la situación.

Estos niños estaban afectados por la enfermedad familiar del alcoholismo. Como en ese momento eran demasiado pequeños para asistir a Alateen, lo único que podía ofrecerles para su recuperación era mi ejemplo. Tomé la decisión consciente de dedicarme a la recuperación en lugar de reaccionar ante la enfermedad familiar con la que todos convivíamos. Los instrumentos que les ofrecí incluían hacer una pausa para comprender la verdad del asunto, determinar si estaban contribuyendo al conflicto, hablar por turnos en lugar de gritarse unos a otros y reconocer el derecho a estar en desacuerdo y tomar decisiones alternativas. Ahora, como adultos, mis hijos cuentan con algunos instrumentos de resolución de conflictos que les ayudan a afrontar diversas situaciones.

El Departamento de Servicios a grupos de la Oficina Mundial de Servicio (OSM) recibe regularmente llamadas de miembros que solicitan la intervención de la OSM para resolver problemas de grupo. Algunos miembros se sienten frustrados cuando se enteran de que la función de la OSM es ayudar a interpretar las políticas de Al-Anon (que se encuentran en la sección «Compendio de Políticas de Al-Anon y Alateen» del actual Manual de Servicio de Al-Anon y Alateen [SP-‑24/27]) y animar a los grupos a aplicar los Legados y principios espirituales de Al-Anon para resolver los problemas del grupo. El Equipo de Servicios a los grupos también ofrece recursos para ayudar a llevar a cabo la voluntad de la Conferencia de Servicio Mundial y las guías basadas en las experiencias compartidas por los miembros, los grupos y los eslabones de servicio. Comparten una gran riqueza de experiencia, fortaleza y esperanza a través de muchos métodos de comunicación.

Cuando comparto con los miembros las vías disponibles para resolver conflictos, recuerdo las lecciones que mis hijos y yo aprendimos. Todos estamos aquí, en Al-Anon, porque nos ha afectado la enfermedad familiar del alcoholismo, y la enfermedad puede aparecer cuando menos lo esperamos. Los instrumentos como la comprensión, la información y saber que tenemos opciones nos permiten recuperar la salud y la armonía cuando surgen conflictos. Es posible que los miembros deseen escuchar: «Gracias por ponerse en contacto con la OSM; nos ocuparemos de ello de inmediato». Pero eso le quitaría al grupo la oportunidad de «practicar estos principios». Cuando los miembros tienen acceso a estos recursos, pueden compartirlos con sus grupos, lo que ayuda a transmitir un mensaje claro y coherente sobre la ayuda y la esperanza que brindan los Grupos de Familia Al-Anon.

Puede ser frustrante asistir a una reunión llena de dominancia, afiliaciones externas o donde se debilita el mensaje de Al-Anon de varias maneras. Puede ser fácil marcharse haciendo juicios, esperando que alguien más venga a «ocuparse del asunto». Sin embargo, nuestro objetivo es que cada recién llegado que se encuentra desesperado llegue a su primera reunión y encuentre la ayuda y la esperanza que nosotros hemos tenido el privilegio de disfrutar. Creo que es importante que tanto yo como todos los miembros hagamos nuestra parte para ayudar a mantener la salud de nuestros grupos, de modo que podamos seguir ofreciendo ese apoyo. Para lograrlo, me pregunto: ¿Qué recursos puedo utilizar para informar a mi grupo? ¿Cómo puedo animar a mis compañeros a hablar entre ellos y razonar juntos?

Por Christa A., Coordinadora de Alateen y Servicio a los grupos

The Forum, enero de 2026

«Dentro de los Grupos de Familia Al‑Anon» contiene noticias, guías y comentarios escritos por los voluntarios, el personal y los lectores que comparten sus experiencias mediante el servicio. Puede reimprimir este artículo en el sitio web de su rama de servicio o en su boletín, junto con la nota de reconocimiento siguiente: Reimpreso con el permiso de The Forum, Al‑Anon Family Group Headquarters, Inc., Virginia Beach, Virginia, EE. UU.