El alcoholismo era un secreto terrible

Cuando un diagnóstico confirmó que mi padre era alcohólico, él se fue a un centro de rehabilitación y nosotras, sus familiares —mi madre, mi hermana y yo— recibimos una invitación para intentar asistir a las reuniones locales de Al‑Anon.

Tras entrar a nuestra primera reunión de Al‑Anon, sentarnos y escuchar los Doce Pasos, me sobrecogió un sentido de paz y calma. De inmediato supe que yo necesitaba estar en estas reuniones y en este programa. Asistí a tantas reuniones como pude, aunque no hablé durante muchas semanas.

Me sentía tan conmovida que lloré, temblé y me dio dolor de estómago. Nunca antes había escuchado a otras personas hablar sobre la situación de alcoholismo en sus hogares, o de los sentimientos que habían experimentado. Cuando yo me criaba, siempre creí que el alcoholismo era un secreto terrible que debía guardar. Durante mi niñez, sentí miedo, confusión y vergüenza por las cosas que ocurrían en mi hogar.

Fue un gran alivio reconocer, a través de Al‑Anon, estos sentimientos por lo que eran y trabajar con ellos tras escuchar cómo otras personas que tenían circunstancias similares compartían de manera tan abierta. ¡Siento como si fuera a regresar a Al‑Anon para siempre!

Por Tammie McL., Michigan
Al-Anon se enfrenta al alcoholismo 2019

2018-09-28T14:25:03+00:00septiembre 27, 2018|Categories: Para adolescentes (Alateen), Para padres alcohólicos, SAFA|

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