Antes de llegar a Al‑Anon, mi vida giraba en torno a dos carruseles, o situaciones caóticas, como un eco o una visión doble. Una era mi hermano mayor, también gravemente afectado por el alcoholismo, quien comenzó a imitar la enfermedad de nuestro padre, comportándose violentamente con nuestra madre y conmigo. Yo, a su vez, me subía al otro carrusel, imitando el comportamiento que nuestra madre enferma tenía hacia nuestro padre. Ambos nos comportábamos según los patrones de conducta que habíamos aprendido, en vez de escoger nuestros comportamientos conscientemente.

Después de mi primera reunión de Al‑Anon, comprendí profundamente que, como familia, no éramos los únicos atrapados en este tipo de situaciones caóticas. En aquel entonces, el folleto Alcoholismo, un carrusel llamado negación (SP‑3) formaba parte del paquete para el recién llegado. Si no lo hubiera recibido, dudo que hubiera cuestionado mi propio comportamiento, y mucho menos que hubiera reconocido nuestros roles familiares. Así que, en primer lugar, agradezco haber llegado, pero también agradezco haber llegado a esta conclusión.

Hasta que no comprendiera el alcance del alcoholismo más allá de la visión limitada y nublada que tenía de mí mismo, jamás habría «llegado a creer», como se describe en el Segundo Paso, que un Poder superior a mí mismo podría o querría devolverme el sano juicio. A esta comprensión la llamo ver la situación con claridad.

Mi reflexión de hoy es la siguiente: Al ver la situación con claridad, tengo la capacidad de comprender, sin distorsiones, por qué hago lo que hago. Esta claridad proviene de la guía de mi Poder Superior y de sus buenas intenciones hacia mí y mi familia.

Por Gregg L.

The Forum, agosto de 2026

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