Esperanza para hoy

Prefacio

Esperanza para hoy es una recopilación de pensamientos y meditaciones diarios basados en los aportes de los miembros de Al‑Anon que se criaron con la enfermedad familiar del alcoholismo. Los Grupos de Familia Al‑Anon son una hermandad de iguales, con miembros de una diversidad increíble. El alcoholismo no discrimina y la destrucción que ocasiona afecta a todos los que rodean al bebedor. Sin embargo, para aquéllos que hemos crecido en un hogar alcohólico, una de las principales diferencias radica en que, al ser niños, convivimos con el alcoholismo por decisión ajena. Y como nuestros padres y hermanos también están atrapados en esta enfermedad familiar, no contamos con un marco de referencia adecuado para tener un comportamiento sano.

Para satisfacer las necesidades de nuestra hermandad, la Conferencia de Servicio Mundial, la conciencia de grupo más grande de Al‑Anon, autorizó en 1997 una moción sobre “la aprobación conceptual para preparar un libro de lectura diaria dirigido a los hijos adultos de Al‑Anon”. Se hizo un llamamiento a toda la hermandad para que se enviaran aportes y comenzó el proceso de aprobación de la Conferencia.

Pero a medida que evolucionaba el libro, sucedió algo asombroso. Aunque éste claramente cumple con la directiva de la Conferencia de ser para los “hijos adultos de Al‑Anon”, es mucho más que eso. Los vivos ejemplos de recuperación, del uso de los instrumentos de Al‑Anon y del amor de la hermandad que se incluyen en estas páginas son universales. Estos trascienden fronteras y límites. Sus temas abarcan una amplia gama de cuestiones para todos los miembros de Al‑Anon así como para cualquiera que busque entender mejor la enfermedad familiar del alcoholismo o recuperarse de ella.

El primer libro de lectura diaria de Al‑Anon, Un día a la vez en Al‑Anon, señala: “Cuanto más variada sea la experiencia, tanto mayores serán la fortaleza y la esperanza”. Valor para cambiar: Un día a la vez en Al‑Anon II da seguimiento a esta idea: “Aunque tengamos nuestras cualidades individuales, todos los corazones laten de la misma manera bajo la piel”. Por favor, únase a nosotros, un día a la vez, en la continuación de esta tradición y abramos nuestros corazones para juntos compartir la esperanza, la ayuda y la amistad que nosotros tenemos el privilegio de disfrutar.

1.º DE ENERO

Antes vinculaba la expresión “en casa” con connotaciones emocionales más bien desagradables. Nunca sabía qué esperar en casa, y me sentía demasiado avergonzado para recibir visitas de mis amigos. Quería escapar de casa, en lugar de ir a casa. A pesar de que aparentemente estuviera de acuerdo con el dicho “No hay lugar como el hogar”, cada vez que lo oía se dibujaba un rictus en mi rostro y sentía dolor en el corazón.

Con la ayuda de Al‑Anon, empecé a vivir una nueva vida con actitudes y conceptos nuevos. La palabra “familia” adquiere ahora el significado de “Grupos de Familia de Al‑Anon”, donde cuento con una nueva familia elegida por mí que me ayuda como no pudo hacerlo mi propia familia. Esta nueva familia sugirió que buscara mi “propio” grupo y ese es el lugar al que pertenezco en realidad. A no ser que sufra una enfermedad grave, asisto siempre a las reuniones de mi grupo y participo en las reuniones de asuntos del grupo, en las decisiones de la conciencia de grupo y en las labores de servicio. Nadie me obliga a hacer estas cosas; las hago porque he optado por comprometerme con ese grupo, con esa familia.

A cambio, recibo de mi grupo elementos que no abundaban en mi niñez: coherencia, intimidad, riqueza emocional y aceptación. Como comparto con los miembros de mi grupo todas las semanas, ellos conocen mis secretos y mis defectos más íntimos. Se ven reflejados en mí y yo en ellos y aprendemos a amarnos y a aceptarnos a nosotros mismos y al prójimo. Sin ningún tipo de reservas en mi mente o en mi corazón puedo decir con certeza que no hay mejor lugar que mi propio grupo, mi dulce grupo hogar.

Pensamiento del día

El mundo es mucho más vasto que mi propia familia. “Cuando el alcoholismo de un ser querido me trajo a Al‑Anon, encontré una segunda familia, una familia que me ayudó a descubrir el yo que estuvo escondido tanto tiempo, una familia que siempre estará presente”. Valor para cambiar, Pág. 11

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