Primer Paso

Admitimos que éramos incapaces de afrontar solos el alcohol, y que nuestra vida se había vuelto ingobernable.

La palabra clave en este Paso es “admitimos”. Admitimos que somos incapaces ante la manera de beber compulsiva de otra persona y reconocemos que no podemos controlar la vida de los demás. No somos responsables del comportamiento del alcohólico. Nosotros no fuimos los causantes de su problema con la bebida ni tampoco podemos pretender curarlo.

Al principio tendemos a culpar al alcohólico por todo lo malo que sucede en la familia, pero en Alateen aprendemos que esto no siempre es justo. Si nos preocupamos por los problemas familiares, tratamos de controlar las acciones del alcohólico y asumimos sus responsabilidades, nuestra vida se torna ingobernable. Estamos trastornados, nerviosos y no podemos cumplir con nuestras propias obligaciones. Es aún más trágico cuando empezamos a robar, consumir drogas, emborracharnos, fugarnos del hogar, dejar los estudios o casarnos para huir del problema. Queremos tener la guía y el amor de nuestros padres, pero al mismo tiempo queremos ser independientes y actuar a nuestra manera. Los problemas que surgen en la adolescencia, más los problemas causados por el alcoholismo, nos abruman de tal manera que se nos quitan las ganas de vivir. Creemos que no hay nada que podamos hacer para ayudarnos o ayudar a otras personas.

Alateen nos muestra cómo encaminar nuestras vidas. Aceptamos primeramente el hecho de que nadie puede ayudar al alcohólico si él o ella no lo desea. Debemos tener presente que están enfermos y que padecen de una enfermedad llamada alcoholismo. Aprendemos a tratar al alcohólico como lo haríamos con cualquier otro enfermo: con amor, compasión y comprensión.